« Volver

Los antioxidantes: ¿qué son y cómo nos pueden ayudar?

Oct 9, 2017

El oxígeno es fundamental para la supervivencia del ser humano, constantemente el cuerpo transforma el oxígeno en energía. Inhalamos el aire, los pulmones extraen el oxígeno y la sangre lo recoge y transporta a todas las células del organismo. Así, cada célula utiliza el oxígeno para crear la energía necesaria que le permita realizar su función.

Cuando el cuerpo transforma el oxígeno en energía, se generan una serie de  productos residuales: los radicales libres. Estas sustancias tienen la característica de que son muy inestables, esto significa que constantemente pueden actuar sobre diferentes tejidos produciendo efectos nocivos sobre nuestra salud: contribuyendo al
desarrollo de enfermedades cardiovasculares o neurodegenerativas (como el Alzheimer, la demencia) o o el desarrollo de tumores. También son responsables del envejeciendo de la piel y de todas las células de nuestro organismo.

Los radicales libres se forman constantemente en nuestro cuerpo aunque, algunos hábitos poco saludables pueden hacer que aumente su producción, como por ejemplo el tabaco, el consumo de alcohol en exceso, el  estrés físico o emocional, la exposición solar aumentada).

No obstante, frente a este proceso que ocurre naturalmente en nuestro cuerpo, no estamos desprotegidos. Por un lado, nuestro cuerpo es capaz de fabricar diferentes sustancias antioxidantes para contrarrestar su efecto y por otro, los alimentos nos proveen de diferentes nutrientes y sustancias capaces de combatir este proceso.

¿En qué alimentos podemos encontrar estas potentes armas contra los radicales libres?

Se conocen numerosos componentes de la dieta con propiedades antioxidantes. Algunos de ellos son vitaminas: vitamina C y E, carotenoides (que en nuestro cuerpo se transforman en vitamina A y son conocidos también como provitamina A). También hay un grupo de minerales con potente acción antioxidante (selenio, cobre y zinc).

Otro grupo variado de sustancias está representado por los flavonoides o compuestos fenólicos de los que existen más de 5000 tipos distintos.

Las frutas y verduras son las principales fuentes de estos antioxidantes de la dieta, además no suelen aportar un único antioxidante, sino de una combinación ideal de cada uno de ellos, lo que potencia su acción protectora (así por ejemplo la granada es fuente de vitamina C y a la vez contiene una gran variedad de compuestos fenólicos). Otros alimentos que nos aportan una buena cantidad y variedad de antioxidantes son los aceites vegetales y sus semillas, los cereales integrales, frutos secosvino tinto y cacao.

Otro aspecto importante,  que debemos tener en cuenta son los cambios en la biodisponibilidad que estas sustancias antioxidantes pueden sufrir y que van a influir en su aprovechamiento, ya que parte de los mismos pueden perderse al ser los alimentos que los contienen manipulados o cocinados. El ejemplo más común es el del zumo de fruta cuando se consume tras varias horas de haberse exprimido o por ejemplo el caso del licopeno (provitamina A) presente por ejemplo en los tomates, que paradójicamente, se absorbe mejor cuando se preparan en una salsa de tomate que al consumirse el mismo crudo.

Una ingesta mínima diaria de 3 raciones de fruta y 2 de verduras (aproximadamente 400 g totales/día) representan un buen aporte de antioxidantes para la media poblacional. En aquellas situaciones que, como mencionamos antes, existe una mayor producción de radicales libres, también necesitaremos un mayor aporte antioxidante. Pensemos en una báscula que necesita lograr el equilibrio para mantener la salud.

En el mercado se oferta una gran variedad de suplementos antioxidantes, los podemos encontrar en farmacias, tiendas de dietética y hasta en los supermercados. Debemos tener en cuenta que los suplementos de algunos antioxidantes tienen una biodisponibilidad (aprovechamiento) muy bajo con respecto a su equivalente en un alimento natural, recordemos que en los alimentos los encontrábamos combinados lo que potencia su acción.

Por otro lado, los suplementos en muchas ocasiones vienen en dosis muy elevadas lo cual podría tener un efecto pro-oxidante, o sea que en lugar de protegernos de la oxidación podría contribuir a su aumento.

Lo recomendable por lo tanto será siempre recurrir a la gran variedad de fuentes naturales de las que disponemos y en caso de que nuestras necesidades puedan estar aumentadas, los suplementos antioxidantes deberán consumirse siempre de una forma controlada y bajo la prescripción de un especialista.

Antioxidantes.jpg?mtime=20161124055139#a