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La importancia de un buen descanso en la prevención de enfermedades

Ago 10, 2017

No caben dudas que la duración y la calidad del sueño influyen de un modo considerable en nuestra vida. Si bien aparenta ser un momento en el que permanecemos quietos y no productivos y dormir lo menos posible es a menudo visto como un comportamiento admirable en la sociedad contemporánea, nada está más lejos de la realidad. La reducción de las horas de sueño de forma continuada puede tener consecuencias negativas tanto para el organismo como para nuestro cerebro.

El sueño  es la base de numerosas funciones fisiológicas y psicológicas, como la reparación de los tejidos, el crecimiento, la consolidación de la memoria y el aprendizaje. Además, en los últimos años, se han puesto en evidencia sus importantes funciones metabólicas y endocrinas. De este modo, la restricción de sueño está empezando a ser reconocida como un factor que contribuye, junto con el aumento de la ingesta calórica y la disminución de la actividad física al incremento en la prevalencia de enfermedades como la obesidad y la diabetes.

La privación de sueño está relacionada con diversos cambios adversos de la actividad metabólica: aumentan los niveles de cortisol en sangre (una hormona que se eleva como respuesta al estrés), la respuesta inmune puede verse afectada, además disminuye la capacidad del organismo de utilizar correctamente la glucosa y el control del apetito se altera como consecuencia de cambios en las hormonas que controlan las señales de hambre-saciedad.

Por otro lado, las personas con falta de sueño tienen menor probabilidad de ser físicamente activas. Si estamos cansados nos movemos menos y nos sentimos menos motivados para realizar ejercicio físico lo que deriva en un menor gasto de energía.

Es por esto que, además de una alimentación saludable y la práctica habitual de ejercicio físico, el realizar un descanso suficiente es clave en la promoción de la salud.

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